En este blog puedes encontrar interesantes trucos que te pueden facilitar tu vida diaria.Pero el tema mas importante es la cocina ,hay ideas propias y muchas de mi madre ,ante todo dejate sorprender por los sabores de mis platos repetiras sin lugar a dudas.Alguna vez puedes encontrarte con una poesìa o un curioso refràn .Te encantarà.
Me puse muy nervioso despuès de colgar el telèfono. Mi cabeza me estallaba de dolor, la presiòn que sentìa era realmente fuerte. Me tumbè en el sofà con los brazos en aspa por debajo de mi cuello y las piernas descansando en un cojìn. El sueño me volviò a vencer en segundos, hasta que me despertò el telèfono. Rinnnn, rinnn, rinnnn. Me incorporè de un salto. Y un alivio me inundò todo mi cuerpo como fragancia en una mañana de primavera. De momento algo habìa conseguido, el efecto producido se verìa con el tiempo. Me lavè los dientes y me fui a descansar, el dìa siguiente prometìa esfuerzo mental y todo estaba empezando. Pedì en silencio que todo saliese bien, por si alguien me escuchaba, quizàs era verdad que no estàbamos tan solos como siempre imaginè.
El dìa siguiente me despertò un rayo de luz que franqueò mi ventana hasta posarse en mis ojos. Me desperecè con un gran gruñido y estiramiento de cuerpo. Sin darme cuenta estaba tumbado en el suelo haciendo flexiones como un loco. Al contar la nùmero cincuenta, volvì a escuchar la voz de mi huesped;- Muy bien Antonio ahora ya me siento en condiciones de empezar a trabajar. No me lo puedo creer, no tienes bastante con controlarme siquicamente que tambièn manejas mi cuerpo, ! no me jodas ya de madrugada! - me enfadè seriamente-. Nadie contestò dentro de mi mente.
Espero acostumbrarme a este tipo de intrusiones o me volverè loco si es que no lo estoy ya.- pensè en voz alta-
Me tumbè en el sofà con los brazos en cruz por debajo de mi cuello, y las piernas encima de un cojìn, un dolor de cabeza muy agudo se habìa instalado en ella sin pedir permiso, rozaba lo inaguantable. El sueño me venciò hasta que el telèfono me despertò desorientado. Rinnn, rinn, rinn. Los tres sonidos se hicieron oir tamborileando en el interior de mis oidos. Un alivio me inundò el cuerpo como si de una fragancia de primavera me hubiese visitado. Me relajè, subì las escaleras hasta mi cuarto silbando una canciòn y pensè que una pequeña batalla podrìa estar ya ganada. Creciò mi confianza mientras cepillaba los dientes para irme a dormir.
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