En este blog puedes encontrar interesantes trucos que te pueden facilitar tu vida diaria.Pero el tema mas importante es la cocina ,hay ideas propias y muchas de mi madre ,ante todo dejate sorprender por los sabores de mis platos repetiras sin lugar a dudas.Alguna vez puedes encontrarte con una poesìa o un curioso refràn .Te encantarà.
Conducir siempre era una pequeña terapia para mi cerebro. Me exigìa una gran concentraciòn obligado por no saber llevar el coche como lo hacen la mayorìa de los hombres. No conducìa mal, pero carecìa de la soltura caracterìstica masculina. Podìa escuchar la radio, mùsica, pero era incapaz de atender a alguien dentro de mi coche y la radio a la vez por ejemplo. El trayecto fue fàcil, apenas habìa circulaciòn. Y no pensaba en nada, me dejaba llevar por la melodìa que invadia mis oidos.
Al llegar a mi destino me apeè del coche despacio y mirè el reloj, marcaba las tres y media de la mañana. Cerrè el garaje y entrè por la otra puerta a casa para sentir el frìo de la mañana. Un olor a tabaco inundò mi pituitaria provocàndome cierta gratitud. Me agachè atarme los cordones de los zapatos que se habìan desatado. Al levantar la vista me encontrè en la escalera que muere en la puerta de mi casa a Susana - la hija de Inès la tendera- . Por eso el olor a tabaco... se estaba fumando un cigarrillo mientras en su cara se dibujaba una sonrisa . Buenas noches Antonio - me saludò-, buenas noches -le contestè sorprendido por encontrarme con ella a esas horas de la madrugada-. Perdona si te he asustado pero necesitaba hablar con alguien que no fuera de mi familia y por eliminaciòn y por ser este un pueblo tan poco poblado, has sido tù mi elegido. Anda pasa a casa que nos vamos a coger un costipado-le dije- .Nos metimos en casa y subì unos grados la caldera.
Preparè una infusiòn de hierbas variopintas de esas que te hacen dormir bien como la melissa y se sorprendiò con su sabor.
!Què buenas !,-me dijo- mira que yo no soy de estas leches pero muy ricas la verdad. Yo pensaba que eras de cafè Antonio.
Tambièn me gusta el cafè pero no a estas horas que luego no pego ojo-le repliquè-.Cierto, llevas toda la razòn, en estas edades nos dà por pensar en el dìa despuès. Aunque sòlo sea de vez en cuando -riò-.
Entonces empezò a contarme el motivo de su visita:
¿Te acuerdas de Sara ? -me preguntò-,si, es la hija del herrero ¿no? exacto.