En este blog puedes encontrar interesantes trucos que te pueden facilitar tu vida diaria.Pero el tema mas importante es la cocina ,hay ideas propias y muchas de mi madre ,ante todo dejate sorprender por los sabores de mis platos repetiras sin lugar a dudas.Alguna vez puedes encontrarte con una poesìa o un curioso refràn .Te encantarà.
Llamè a un mèdico para que certificara la muerte de mi tìo y a continuaciòn a la funeraria ,ese negocio tan triste que algunos se lucran con èl.Mi tìo Juan no tenìa hijos ni mujer ni nadie que yo supiese que su muerte fuese llorada.Mis otros tìos, familia directa ya habìan muerto incluido mi padre.Sus amigos tambièn se adelantaron con su muerte.Por lo que su espìritu no tenìa donde aferrarse.Cumpliò con su vida no sòlo en principios tambièn en aptitudes.Un referente para muchos de sus alumnos como me enterarìa despuès.En un entierro laico,sin cruces ,sin curas sin nada que perturbara su alma.Sòlo quietud y màs gente de la que yo esperara encontrar.
Mientras la gente avisada se acercaba a la casa ,aprovechè para indagar en la mesilla derecha de la habitaciòn de su dueño.Abrì el primer cajòn,y allì estaba, el testamento.Me costò abrirlo unos minutos.Y no pensè nada ,mi mente en blanco.Preparada para leer cualquier cosa,triste pero entero,sin atisbo de làgrimas.
Don Juan Pèrez Samaniego natural de Torrepadrino con domicilio en Burgos...
Cuando terminè de leer el testamento volvì a la realidad que me habìa contado sobre "Ellos".Queria dejar todo lo que poseìa, su casa y su dinero del banco a una idea que estaba sin formular.Me decìa que me hiciese cargo de todo y que confiaba plenamente en mi forma de proceder.Dentro de un sobre que se encontraba al lado del testamento habìa dejado tres mil euros para los gastos del funeral.Ahora si que surgiò una làgrima de mi ojo derecho y en silencio llorè su muerte.Despacio mis mejillas se iban llenando de ese jugo salado que descarga tristeza.
Unos golpes secos en la puerta me asustaron , sin duda,tenia que tratarse del mèdico o la funeraria. los dos ,esperaban fuera para que los abriera mientras les gritaba desde dentro que ya iba.Abrì la puerta y un señor mayor de unos sesenta años se presentò como el mèdico ,los otros dos hombres eran màs jòvenes pero por su expresiòn en la cara estaba claro que se trataba de los empleados de la funeraria.Hicieron su trabajo, primero el mèdico,que subrayò la evidencia y despuès los màs jòvenes que me pidieron un traje del difunto para vestirlo.Una vez acabado todo el proceso me despedì del mèdico y me fuì detràs de la funeraria con mi coche para saber en que sala le ubicaban.Les repetì dos veces que no lo expusieran con la caja abierta por òrdenes del difunto.
Cuando llegamos al tanatorio me empecè a sentir fatal, un difunto muy joven que habìa muerto en un accidente de tràfico y todos sus amigos y familiares que estaban en un mar de làgrimas ocupaban la sala màs cercana a mi tìo.
Salì de allì en cuanto dejè apalabrado todo lo relacionado con los asuntos propios de la funeraria y me fuì a poner una esquela en el diario de Burgos por si alguien que le conociera y yo no sabìa de su paradero quisiera darle su ùltimo adios.